viernes, 3 de abril de 2020

¿El tapabocas nos protege realmente contra los virus?

Cuando el aire que respira una población humana representa un peligro para la misma, es común que las instantáneas de las ciudades comiencen a plagarse de personajes enmascarados. El uso de tapabocas se ha vuelto una práctica común en muchos países que sufren altos niveles de contaminación o en los cuales suelen propagarse nuevas enfermedades muy infecciosas.


Este último caso es el de China, país que ha albergado varios focos de propagación de nuevos virus en las últimas décadas. El último de estos focos se encuentra actualmente en la ciudad de Wuhan, capital de la provincia Hubei del centro del gigante asiático, donde se desató una epidemia de una nueva versión de coronavirus. 

El virus se originó en un mercado de venta de mariscos y de carne de 112 especies diferentes de animales, entre los que se contaban salamandras, pavos reales, ciervos, koalas, serpientes, murciélagos, cocodrilos y puercoespines. La falta de higiene y de cualquier tipo de control sanitario sumadas al estado de hacinamiento de los animales, que eran sacrificados en el mismo lugar para brindar carne fresca a los clientes, son todos factores que facilitan tanto el surgimiento de nuevos patógenos como su traspaso de otros animales al ser humano. El coronavirus que hoy pone en alerta al mundo entero, causante de la denominada «neumonía de Wuhan», ya ha afectado a más de un millar de personas y ya ha causado más de 40 muertes en la provincia de Hubei. Los habitantes de la región, ya al borde del pánico, no osan salir fuera de sus hogares sin una mascarilla alrededor de sus narinas y boca. Pero, ¿es realmente efectiva esta medida como protección contra los virus?.

Los virólogos desconfían en realidad de cuánto pueda llegar a ayudar el uso del tapabocas como filtro al paso de los virus hacia nuestro tracto respiratorio. Aunque existe evidencia de que usar una mascarilla puede prevenir los contagios boca a boca, ya que ésta puede detener las micro gotas de un estornudo a través de las cuales viajan los virus, cuando estos microorganismos se encuentran suspendidos en el aire es difícil que no logren traspasar los poros del tapabocas. Eso sin contar que el tapabocas tampoco cubre los ojos, a través de los cuales también puede producirse el contagio. «Las mascarillas quirúrgicas para el público no son una protección efectiva contra los virus o bacterias transportadas en el aire», confesó a la BBC David Carrington, médico del hospital de St George’s de Londres.

No existen estudios que demuestren su efectividad contra los contagios y su uso generalizado se ha vuelto más una costumbre que una recomendación médica. Sin embargo, Jonathan Ball, profesor de virología molecular en la Universidad de Nottingham, no cree que sea tan inútil el uso de estos tapabocas, sobretodo dentro del ámbito de un hospital y siguiendo un tratamiento controlado.

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